viernes, 26 de abril de 2013

Cantabrico


Al fin, mi mar Cantábrico, te he echado
de menos, tus rugidos en el rompeolas,
el viento que me voltea el pelo, pasear
a tus pies,  mojarme y soñar con el
sonido de tus olas que me dan la
bienvenida.

En tierras de Castilla pude ver hermosos
palacios y sentirme como Doña Jimena,
caminar por sus tierras áridas y percibir
ese olor a trigo y tierra que tanto me gusta.

No te sientas celoso, Castilla no tiene mar
donde arrojar sus lágrimas y por eso se
siente cercana a ti porque en el fondo sabe
que tu gustoso regarías sus vides y llenarías
con tus aguas cristalinas sus fosos medievales.

Pero el sol prefiere Castilla como yo tus
humedales y por eso me tienes de nuevo
mirando como te enfadas y nos mandas tus
temporales.

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