Me rodeas con tus brazos,
pegada a ti siento tu calor,
dulce, tierno, acogedor.
No hay nada tan suave
como tus manos, ni tan
dulce como tu boca.
La felicidad, el silencio,
ser tuya sin decir nada,
sin confesiones, promesas
o mañanas, ni siquiera
hoy, solo tu boca en mi
espalda.