Mientras la ciudad duerme
contemplo en silencio su
luz, desde esta cima veo
toda su grandeza, adivino
su inquietud.
Quisiera bucear en este
mar de luciérnagas, que
ahora mismo me invitan
a compartir sus sueños.
Voy sumergiendome poco
a poco, sin ningún miedo,
hasta que de pronto llega
el sol, el ruido, los gritos
y las emociones silenciosas
desaparecen.
En unos minutos todo cambia,
volveré para soñar, mañana.
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