Ese mar que adoramos, que tantas historias
nos ha hecho vivir, hoy se ha vuelto bronco
e iracundo, nos ha derramado por la tierra
como a simples muñecos de goma, sin
darnos tiempo a despedirnos, sin tener la
mas minima oportunidad.
Ese mar otras veces placentero, hoy se ha
vuelto contra nosotros como si le hubiéramos
malherido y quisiera vengarse de algún otro
Dios, mas fuerte y mas sabio.
Se que somos orgullosos, prepotentes, y nos
creemos los dueños del mundo, pero eso no te
da derecho a ser tan cruel y despiadado.
Lo siento por ti, Japón, me siento uno de los
tuyos, deseo que esta pesadilla insoportable,
pase pronto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario