Te echo de menos, pero no con tristeza, no,
con nostalgia, como se echa de menos a los
amigos, con una sonrisa de complicidad y
una pizca de alegría por los recuerdos felices.
Vienes a mi pensamiento y me pregunto:
¿Donde estas?
Echo de menos tu risa, las historias inacabables,
tus medias verdades, los viajes y sobre todo tu
alegría que era mi felicidad.
Oigo el murmullo del mar y pienso:
¿Como estarás?
Se dispara mi imaginación, seguirás deslumbrando
con tus hermosos ojos negros, quien disfrutara de
tu esplendida sonrisa, ¿seras feliz?
Y una mezcla de sentimiento y curiosidad me hace
recordar, porque nunca se olvida del todo a un
buen amigo.
¿Me recordaras?
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