sábado, 2 de junio de 2012

La muerte del Rey Asad

Corría el año 829, cuando el Rey Asad ve aterrado como de su querido
Mar Mediterraneo, en una noche de luna llena, surgen sin parar hombres
armados, bestias, maquinas que escupen fuego, destrucción, haciendo
de esta noche de Mayo un solsticio de dolor y muerte.
Asad no ceja en su empeño y lucha valiente hasta la extenuacion, de
pronto al amanecer el enemigo huye, se agazapa.
¡Ensillad mi caballo Zahir! Quiero ver la Alhambra.
Desde muy niño sabe, por predicción de la Gran Sacerdotisa, que quizás
hoy sea su ultimo día.
Llega veloz a los jardines de la Alhambra y se funde en un abrazo con
su amada:
 ¡No sufráis por mi! y recordad, si muero, mi sangre brotara por las
 fuentes de la Alhambra.
Al volver al campamento se ven las primeras luces del alba.
¡Suenan los clarines, la suerte esta echada!.
La lucha es feroz y el Rey no se amilana, hasta que una lanza envenenada
atraviesa su corazón y trunca sus esperanzas.
Antes de morir, ve como Fernando I vencido se marcha, y sonríe al
pensar que ha salvado Granada.
Grandes son sus funerales, el pueblo lo ensalza, la princesa Yasmine llora
su ausencia desde la torre engalanada, y ve como se tiñen de rojo los
jardines de la Alhambra.

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