sábado, 9 de julio de 2011

La casa

Volver al refugio, donde nada puede hacerte
daño, abrir los ojos y ver el verde intenso
de tu valle, los senderos luminosos que
suben al pueblo, ya casi nadie va porque son
empinados y peligrosos, tu sin embargo los
ves firmes y seguros protegidos de todo.
Al mismo tiempo, no puedes evitar ver sus
ojos que se iluminan al divisar el muro de
la casa, los manzanos.
No sabes, si en realidad es su mirada la que
te da tranquilidad, sensacion de bienestar,
felicidad, no sabes si lo buscas a el o es
otra la verdad, no quieres darte cuenta, ya
nunca volverás, dejas de soñar.

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