Necesito de ti, como del sol cada mañana,
del dulce calor de tu mirada, de tu risa
eterna y desenfadada.
Necesito tu tristeza, tus esperanzas, tu
desazón, tus añoranzas, tus miedos y tu
templanza.
Necesito de ti, cada mañana, con tus sueños,
tu arrogancia, quiero decirte con mis besos,
que no tengas miedo al llegar el alba, que
la luz de mi mirada, dejara que veas el sol,
el horizonte, las montañas.
Necesito tu calor, como el aire cada mañana,
cuando llega la luz del día, y nos da la
felicidad soñada.
Así estas, en mis sueños, cada día al alba.
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