viernes, 18 de junio de 2010

Madrid

Arrogante, segura, bonita, calida y muy grande, demasiado grande para mi,
no es la sensacion que pensaba sentir, al llegar a ese Madrid, del que
muchos dicen que: despues al cielo.
Sus plazas llenas de gente tan distinta como acogedora, te hacen sentir
cerca, te contagian con sus risas y parecen divertirse con el bullicio.
Me vine casi sin conocerte, porque apenas pude ver tus calles y para saber
como eres, es necesario perderse, empaparse de ti, de tu gente, no fue asi,
pero pude recorrer tus parques, ver tus edificios singulares, al mirarles
era como si les hubiera visto antes.
Fue una suerte la feria del libro, pude perderme entre sus visitantes,
zambullirme entre sus libros, disfrutar con sus autores a los que admiro y
que nunca pense conocer, todo era nuevo para mi, el cafe Gijon, la puerta de Alcala...
Madrid, solo pude estar unas horas, me falto tiempo para disfrutar de ti, de
tu gente, de todas esas cosas, que estoy segura tu tienes.
Tus noches, calidas, con esa sensacion acogedora y complice que a pesar del silencio y de la soledad, que sentia yo, me hacias sentir, disfrutar y pensar
que el centro del universo, del mundo, podria estar en ti.

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